No me gusta la idea, pero creo que no tengo de otra. Eso de hacerme el fuerte pensando y creyendo que no me duele nada o que se me va a quitar, no ayuda, no funciona, solo está empeorando mis dolencias. El problema viene cuando me recetan tremendos pastillones... ¿que pensarán los que «diseñan» los medicamentos tomados al hacer esas cosas?, prefiero mil veces las inyecciones aunque duelan de a madres, prefiero que me duelan las nalgas un rato, a no poder tomarme la medicina y que poco a poco se me deshaga en la boca y me deje ese sabor asqueroso y amargo que no sé cuantos de ustedes conocen. ¿A poco no?
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